Las mascarillas y el gobierno

Las autoridades tendrán que considerar varias cuestiones en relación a las recomendaciones del uso de las mascarillas

– ¿Deberían permitirse, recomendarse o exigirse las mascarillas?

Grupo de personas con mascarilla para representar Las mascarillas y el gobierno

El uso de mascarillas debería proponerse como medida voluntaria para proteger a las personas sanas que están en estrecho contacto con la población desde el inicio de la pandemia en una región hasta, por lo menos, el final de la primera oleada. Se deben recomendar mascarillas a las personas sintomáticas cuando estén en contacto con otras para limitar la dispersión de las gotas.

 

– ¿Cuáles serán las implicaciones éticas de esta medida si se recomiendan mascarillas al público?

 Se debe permitir el acceso a quienes no pueden pagarlos.

– ¿Cuál será el sistema de distribución?

 Se debe contactar con la industria de producción y distribución para determinar la forma de garantizar el acceso y la disponibilidad pública de las mascarillas.

– ¿Cuál será el impacto presupuestario de esta medida para el gobierno si es una medida pública?

El gobierno debe asegurar que la gente que pueda permitírselo tenga acceso a las mascarillas. El tratamiento de las repercusiones presupuestarias para los gobiernos dependerá de las disposiciones que puedan adoptarse para garantizar la equidad para los grupos vulnerables y las personas de bajos ingresos.

– ¿Cuáles son las situaciones en las que se justifica el uso de mascarillas?

Se debería informar al público con ejemplos concretos y se podrían poner a disposición de los ciudadanos líneas telefónicas para responder a las preguntas.

– ¿Quién decidirá el comienzo, la duración y el final del período durante el cual se aplicará la medida?

 Las autoridades regionales de salud pública serían las más indicadas para informar al público según la situación de cada región. Los mensajes deben armonizarse a nivel provincial.

¿Qué tipo de mascarillas debemos usar?

Nuestro nivel actual de conocimientos sobre la mejor manera de prevenir la transmisión de los virus de la gripe a través del equipo de protección personal tiende a centrarse en medios eficaces para bloquear las gotitas y los aerosoles. La máscara N95 proporcionaría una protección adecuada, pero se trata de un equipo especializado que requiere un procedimiento específico para asegurar un sello. Debería ser utilizado por

personas capacitadas para utilizarlo correctamente para ser plenamente eficaces. Aproximadamente en el último año se han enmendado algunas recomendaciones para los trabajadores de la salud a fin de tener en cuenta el riesgo de una mayor exposición al estar expuestos a pacientes infectados durante los procedimientos que pueden dar lugar a la aerosolización (FIVE, 2006).

Por otra parte, dadas las pruebas de transmisión de la gripe humana que respaldan la preponderancia de grandes gotas en la transmisión (Buxton Bridges et al., 2003), las mascarillas quirúrgicas o de procedimiento son una opción apropiada para bloquear las gotas. Sin embargo, cabe señalar que estas mascarillas no fueron diseñadas para bloquear los aerosoles. Dado que la máscara de procedimiento es más fácil de poner y quitar que la máscara quirúrgica, está indicada para el acceso del público en general, sobre todo porque no parece que haya mascarillas quirúrgicas para niños en este momento. Las buenas prácticas para el uso adecuado de las mascarillas quirúrgicas y de procedimiento se describen en el apéndice 1 de la opinión de FIVE (2006).

Si el acceso a las mascarillas quirúrgicas o de procedimiento es insuficiente o está comprometido, se debe considerar la posibilidad de utilizar mascarillas de papel o de tela para las personas sintomáticas y se debe educar al público sobre la forma de hacer las mascarillas de tela.

Aunque las grandes pandemias de gripe son motivo de preocupación pública, las temporadas regulares de gripe no generan tanta aprensión a pesar de la morbilidad y la mortalidad que causan. Por lo tanto, creemos que es importante informar a la población sobre el virus de la gripe y las medidas que deben adoptarse para limitar su transmisión. Con ese fin, es interesante la iniciativa de Australia de distribuir un DVD sobre la adaptación del equipo de protección personal para personas sin formación clínica y sobre la forma de prevenir la transmisión de enfermedades infecciosas como la gripe (Gobierno de Australia, 2005). Esa herramienta sería muy útil para prepararse para una pandemia de gripe. Hay muchas medidas a disposición de todos y una simple concienciación podría reducir el impacto de la gripe no sólo en caso de pandemia, sino durante cada temporada de gripe.

Oferta de mascarillas, reservas y capacidad de producción

Teniendo en cuenta las  dificultades para suministrar mascarillas al inicio de la crisis de la pandemia.

Muchas de las mascarillas utilizadas se fabrican fuera del país, lo que podría poner en peligro el suministro a los proveedores.

algunos distribuidores están trabajando en un plan para el caso de una pandemia de gripe y solicitan nuestra experiencia para ayudarles a evaluar las necesidades de la población durante una pandemia para cada tipo de mascarilla; algunos distribuidores son capaces de acumular un inventario que representa el equivalente a uno o dos años completos de sus ventas.

Otros distribuidores están interesados en conocer las necesidades específicas de la red asistencial de salud y de la población, como, por ejemplo, poner a disposición equipos completos de protección personal según nuestros criterios de aceptación o estudiar las posibilidades de protección de los niños.

Sería aconsejable que las autoridades estudiaran la forma de garantizar que la población tenga acceso a mascarillas disponibles sin receta durante la pandemia. Esto podría hacerse mediante conversaciones con los fabricantes y distribuidores de mascarillas para aclarar las necesidades de salud pública y su capacidad para satisfacer las demandas de la comunidad de atención de la salud y el público en general durante una pandemia.

Otras medidas de protección

El uso de una mascarilla es sólo un componente de la protección personal que debe considerarse. Además del uso de mascarillas, se recomienda el lavado de manos frecuentemente, la desinfección de superficies y objetos y la restricción de los movimientos del paciente. Según la OMS, no se ha demostrado la eficacia del lavado de manos para reducir la transmisión de la gripe (Grupo de Redacción de la Organización Mundial de la Salud, 2006), pero se considera prudente dada la supervivencia del virus en el medio ambiente (Buxton Bridges et al., 2003). Un estudio clínico de reclutas militares que pusieron en práctica un programa de lavado de manos mostró una reducción del 45% en las visitas ambulatorias por infecciones respiratorias después de la puesta en marcha del programa (Ryan et al., 2001).

Cabe señalar, sin embargo, que las infecciones respiratorias en este estudio incluían la faringitis y no fueron diagnosticadas en el laboratorio. Por lo tanto, no es posible llegar a conclusiones específicas sobre el virus de la gripe. El protocolo de respiración incluye cubrir la boca al toser o estornudar (CDC, 2005; FIVE, 2006). Sin embargo, los mensajes no son coherentes en cuanto a la técnica apropiada para hacerlo. Algunos especifican cubrir la boca y la nariz con un tejido (OMS, 2005b; CDC, 2005; FIVE, 2006). Otros alientan a que se cubra la manga o el codo sin pañuelo, ya que así se evita la contaminación de las manos y se reduce el riesgo de transmisión (CDC, 2004). En cuanto a la desinfección de las superficies, la supervivencia del virus en superficies porosas o no porosas justificaría su relevancia. Estas medidas parecerían capaces de frenar la propagación de la gripe no sólo durante una pandemia, sino que también deberían formar parte del protocolo de salud normal durante la temporada de gripe.

Conclusión las mascarillas y el gobierno

El uso de una mascarilla es parte de las recomendaciones habituales para la protección personal en el ámbito de la salud y el laboratorio. Sin embargo, el uso de protección respiratoria en la comunidad para controlar la gripe no está universalmente aceptado.

En caso de duda, estamos a favor de un enfoque basado en el principio de precaución. Las recomendaciones del presente dictamen se basan en la importancia de limitar la transmisión y garantizar la protección de las personas en una situación de pandemia en ausencia de una vacuna y en el contexto de la escasez de antivirales.

Así pues, recomendamos el uso de mascarillas en la comunidad como una de las medidas que deben adoptarse para limitar la transmisión del virus de la gripe por personas infectadas contagiosas a fin de reducir la probabilidad de contaminación de las personas susceptibles.

Esta posición se basa esencialmente en el hecho de que en los centros de atención de salud y durante ciertas epidemias, como la del SRAS en 2003, el uso de mascarillas pareció reducir considerablemente la propagación de los virus respiratorios.

Creemos que el uso de mascarillas en la comunidad puede ser particularmente apropiado en las siguientes situaciones:

  • en primer lugar, para las personas que están en estrecho contacto con personas enfermas;
  • en segundo lugar, para las personas que están en contacto estrecho y frecuente con otras personas que pueden ser contagiosas a través de su trabajo con el público, o en situaciones de contacto estrecho como las que se encuentran en el transporte público.

Sin embargo, es importante recordar que deben cumplirse dos condiciones para garantizar un efecto protector cuando las personas no infectadas llevan mascarillas, a saber, el cumplimiento estricto de las instrucciones de uso de los diferentes tipos de mascarillas y el uso simultáneo de otras medidas para reducir la transmisión del virus de la gripe, incluido el lavado frecuente de las manos.

La elección del tipo de mascarilla que se utilizará para garantizar una protección adecuada sigue siendo objeto de debate.