Información general sobre las mascarillas

Uso de la mascarilla por la población en general

información sobre las Mascarillas higiénicas

El uso de mascarillas para reducir la transmisión de la gripe en la comunidad no es nuevo. En 1918, aunque no había pruebas científicas, la mascarilla (que estaba hecha de tela) se impuso en los lugares públicos de San Francisco a cualquier persona que se encontrara en lugares públicos bajo pena de multa o incluso de prisión (Osborn,1977). Hoy en día, en América del Norte, los usuarios de mascarillas rara vez se encuentran en la población en general, excepto en los receptores de transplantes que toman medicamentos inmunosupresores. Incluso los individuos con un síntoma similar a la gripe son reacios a considerar mascarillas para proteger a los que les rodean. Sin embargo, esta medida se ha adoptado desde hace mucho tiempo en algunos países como el Japón. Durante el último episodio del SRAS en 2003, muchas personas asintomáticas usaron mascarillas en el mundo sin que se impusiera siquiera esta medida.

En los países asiáticos más afectados por el SRAS, la población también se puso fácilmente mascarillas para protegerse. Es razonable suponer que durante una pandemia de gripe, en ausencia de vacunas o antivirales, esta medida sería utilizada e incluso demandada por el público en general. Sin embargo, es probable que en épocas de crisis se restrinja la disponibilidad de mascarillas. Por consiguiente, es importante determinar la eficacia de esta medida.

Según la OMS (2006), no hay datos experimentales ni epidemiológicos sobre la eficacia de las mascarillas en la comunidad para prevenir las infecciones por el virus de la gripe o reducir su gravedad. La mejor prueba de la posible eficacia de las mascarillas proviene de dos estudios de casos y controles realizados en China durante el brote de SARS causado por un coronavirus. Durante el punto álgido del brote, las autoridades de salud pública alentaron el uso de mascarillas en los lugares públicos. Las encuestas mostraron que hasta el 76% de la población usaba mascarillas (Lo et al., 2005). En el primer estudio se trató de casos de SRAS definidos por criterios clínicos y epidemiológicos y sin antecedentes de contacto directo con otro caso, lo que significa que es probable que la infección se haya adquirido en la comunidad (Wu y otros, 2004). Se cuestionó a los casos y controles seleccionados al azar de los directorios telefónicos sobre su estilo de vida durante el probable período de exposición. En un análisis multivariado, el uso ocasional de mascarillas para actividades al aire libre se asoció con un índice de protección del 60% (CI: 10% – 80%; p = 0,03), mientras que el uso rutinario de mascarillas se asoció con un 70% de protección (CI: 10% – 80%; p = 0,03).

(CI: 40% – 90%; p = 0,002). En el segundo estudio, los casos de SRAS se definieron también según criterios clínicos y epidemiológicos y se excluyeron las infecciones que probablemente se adquirieron en el hospital o en el hogar (Lau et al., 2004). Los casos y controles seleccionados al azar fueron entrevistados por teléfono acerca de sus hábitos de vida durante el probable período de exposición. Comparando el uso frecuente de mascarillas en lugares públicos con el uso nulo u ocasional de mascarillas, el índice de protección fue del 64% (CI: 48% – 75%; p < 0,001) en un análisis multivariado. En este tipo de estudio siempre es difícil descartar un sesgo sistemático en la captación de casos y testigos y en las entrevistas, y también puede haber factores de confusión no medidos o mal controlados que podrían afectar a los resultados. Sin embargo, los resultados de los dos estudios son congruentes y no hay otros estudios que hayan demostrado la ausencia de efecto. Además, no se especificó el tipo de mascarilla ni las condiciones de uso, lo que limitó la interpretación de los resultados. Por último, no está claro si el modo de transmisión del virus del SARS es exactamente la misma que la de la gripe pandémica, pero podría haber analogías.

Duración de la vida de las mascarillas

La vida útil de las mascarillas antes de su uso depende del fabricante, ya que algunos fabricantes tienen una fecha de caducidad en su producto. Otros recomiendan que se almacenen en un lugar alejado de la humedad y la luz solar y que se evite toda manipulación que pueda comprometer la eficacia de la mascarilla, como aplastarla o arrugarla.

La duración del uso depende del tipo de mascarilla utilizada (véase la sección 3.1.). La acumulación de humedad es el principal factor limitante. Los fabricantes proporcionan directrices para esto.

Limitaciones de uso de las mascarillas

Los usuarios deben seguir las instrucciones de los fabricantes. La retirada de la mascarilla debe hacerse de acuerdo con un procedimiento bien definido para evitar la infección al tocar partes o superficies contaminadas de la mascarilla. No se recomienda su reutilización. La mayoría de las mascarillas disponibles en el mercado están adaptadas para adultos, pero pueden no ser adecuadas para todas las personas con limitaciones funcionales físicas y mentales. Hay muy poco equipo respiratorio de protección personal disponible para los niños. Sin embargo, algunas empresas son conscientes de este problema y están en proceso de desarrollar o comercializar mascarillas diseñadas para ellas.

Costes de las mascarillas

Actualmente el costo de la mascarilla quirúrgica varía entre 0.32€ o menos y 1.00€. El precio de la mascarilla de procedimiento es menor que el precio de la mascarilla quirúrgica. El precio del N95 varía entre aproximadamente 0,70 Euros (modelos comunes) y 2,50 Euros cada uno (modelos menos comunes). Sin embargo, en épocas de gran demanda, los costos pueden aumentar considerablemente. Por ejemplo, durante la crisis del SARS en Canada, el precio de una mascarilla podía fácilmente superar los cuatro dólares. El precio de una mascarilla de papel es menos de 0.10€. En cuanto a las mascarillas que utilizan nuevas tecnologías (por ejemplo, nanomascarillas, respiradores antimicrobianos), su costo es actualmente superior al de las N95.